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ROBERTO MANSILLA
« on: August 26, 2010, 03:14:08 PM »
Esto es para conocer un poco más a la persona que se encuentra detrás del artista, y tambien conocerlo un poco más artí­siticamente.

1.   ¿A qué edad empezaste con la magia y cómo?

La verdad  no recuerdo a qué edad comencé, ni tampoco de qué manera. Podrí­a decir, casi con vergí¼enza, que no tengo un recuerdo previo a la Magia. Juro que es un misterio para mí­ y ahora que lo pienso quizás deba indagar más en mi familia para tener una respuesta. Pero no lo sé. Yo recuerdo que a mí­ me regalaban las cajas de magia porque me gustaba la Magia y no viceversa. Un misterio.

Sí­ recuerdo, sin embargo, que la primera vez que hice magia en público –el bautismo, digamos- fue en el ámbito de los Torneos Juveniles Bonaerenses en 1993 (yo tení­a 13/14 años). Con “público” me refiero a alguien que no fuera mi familia o amigos y en un contexto más formalmente teatral que el living o patio de mi casa. Los Torneos fueron fundamentales para mi desarrollo mágico. Año a año debí­a ponerme metas y cumplirlas, año  a año tení­a una razón para preparar magia pero, sobre todo, un lugar con las condiciones adecuadas para hacerlo. Fundamental en todo esto eran los viajes a Mar del Plata (yo fui a las finales en el 93, 94, 96 y 97), ya que allí­ conocí­a a otros pares, nos encontrábamos todas las noches en un bar (todo esto gracias a Oscar Keller que siempre fue el alma mater de Magia en los Torneos) y eso permití­a que hablásemos, nos mostrásemos cosas. Era una forma fantástica de aprender y sociabilizar.  

Otro punto esencial eran los jurados. Así­ como en Ballet, por ejemplo, los participantes tení­an como jurados a profesionales de la talla de Eleonora Cassano, nosotros los magos los tení­amos a Michel, Keller, Greco… incluso Adrian Guerra cuando recién habí­a sido ganador del FISM. No te imaginás lo que eso suponí­a: era conocer magos de verdad!!!.
Gracias a eso, de hecho, fue que entré al Centro Mágico Platense. Keller, Greco, el recordado Carlitos Molinari supieron que yo vení­a a estudiar a La Plata y me dijeron de formar parte. Uf! Eso era como que te inviten al Escorial. De hecho yo siempre digo medio en serio, más en broma que a La Plata vine a estudiar Periodismo y al Centro Mágico Platense, aunque en el orden inverso.

El Centro Mágico Platense constituye mi segunda etapa y con el tiempo –sobre todo con la ‘tutela’ de Michel y Greco y de la amistad de otros- lo que podrí­a decirse mi etapa de maduración. Pero maduración en el sentido de consolidar más mis gustos, mis intenciones, mis inquietudes; la visión del lugar al que quiero ir. Para nada quiere decir que llegué.  
La primera etapa, la de los Torneos Juveniles, fue por completo en Pehuajó, mi ciudad natal, y allí­ con Salvador Sufrate, con un primo mí­o –Rosendo Cunningham- que hací­a magia también y más tarde con Juan Emilio Correa. Siempre, en toda esta etapa pehuajense y de Torneos estuvo involucrada la gente de Cultura de allá, en especial, una chica llamada Eleonora (la menciono porque es lindo evocar esos tiempos y, sobre todo, por agradecimiento). La culminación de esa primera etapa puedo decir que fue en el 97, el año en que gané los Torneos Juveniles y, con ello, un viaje a España. Luego me vine a La Plata.

En esta evocación, debo destacar también el apoyo incondicional e indispensable de mi familia que siempre supo que querí­a estudiar Comunicación Social (no, no cambié de carrera, es: Comunicación Social, Orientación Periodismo) para dedicarme a ser mago.

 ¿Cuáles crees que fueron o son tus máximas influencias?

Ay, qué difí­cil. Son tantas que es complicado definirlo con precisión.

Sin embargo debo decir que en primer lugar está Michel y luego todo el Centro Mágico Platense (CMP), toda la filosofí­a “platense” de entender y amar la magia. De pronto logré encontrar el lugar donde desarrollar mis inquietudes por el estudio, la lectura de la magia, la historia; me sentí­ contenido en un ambiente de estí­mulo y desarrollo inigualable. A veces pienso que nací­ en una cuna de oro.

El CMP y Michel son las influencias esenciales, esas que te agarran de muy chico , que incluso más que influencia son guí­as. Claro, uno tiene que tener más o menos claro el horizonte pero otros te tienen que ayudar a encontrar el camino.
Además Greco, Daniel Celma, Carlitos Molinari… me agarraron en mi primera etapa de 13/14 años y luego, a los 18 cuando vine a estudiar. Todaví­a recuerdo las charlas con Greco y la magia de Celma; mi papá se acuerda incluso, la vez que Daniel hizo el ‘Hilo Roto y Compuesto’ cuando fue jurado de los Torneos Juveniles.

Juan Tamariz, obviamente, es imposible no ponerlo como influencia. Tan directa es su llegada a la Magia y sobre todo a la Argentina y sobre todo a la platense. Sus fascí­culos son posiblemente la fuente más avanzada y completa que estudié en mis primeros tiempos, sus apariciones en televisión, verlo en vivo!. Mi Dios!...todaví­a recuerdo en el segundo congreso de magia que fui que se sentó al lado mí­o y para mí­ era como estar siendo alumbrado por Dios.

Fantasio también ha ejercido una influencia notable. Es curioso porque yo lo admiraba incluso antes de conocerlo, de haberlo visto. Pero sentí­a su aura, sus fotos, lo que me contaban otros. Posiblemente porque sus velas y bastones eran los objetos que definí­an o mejor dibujaban mis inclinaciones estéticas de la magia. Por Michel pude saludarlo y conocerlo y fue también uno de los grandes momentos de mi vida.

Recuerdo la primera vez que lo ví­ en un congreso de magia del año 94, creo. En el 93, la primera vez que existió la categorí­a “Magia” en los Torneos, uno de los jurados, organizaba un Jubileo Mágico al año siguiente y nos invitó a los que habí­amos competido (éramos tres nada más, luego en los años sucesivos ya éramos 17). Pues bien, en ese congreso veo a Fantasio por primera vez (no le ví­ la conferencia porque yo podí­a quedarme sólo un dí­a y él actuaba al dí­a siguiente) pero todaví­a guardo el autógrafo suyo. En esa convención trabajó también Simon Lovell y Pepe Souza un mago puertorriqueño muy vernoniano. Era la primera vez que yo sentí­a la obnubilación de estar en un congreso de magos, veí­a en exposición la Zig-Zag (una ilusión en vivo y en directo!), recuerdo también que lo veo a Henry Evans que era ver al mago de “Grandes Valores del Tango”.

Lo loco fue en el 2002 (creo) que se cerró un pequeño cí­rculo. Voy contratado a trabajar a Miami, en “Magic on the Beach”, donde también trabajaba Fantasio y Pepe Souza (con ellos estaba todo el dí­a, incluso, luego del evento me hospedé en la casa de Fantasio una semana)  y la persona que fue el Maestro de Ceremonia en la gala, es decir la persona que me presentó fue: Simon Lovell!.

Lance Burton obviamente fue también una gran influencia en mí­. Todos querí­amos ser como él. Estoy seguro que empecé a hacer Velas por él. Mi Dios, qué perfección, qué carisma, que elegancia, qué sí­ntesis, qué magia.

A Cardini es imposible no mencionarlo. La primera vez que leí­ sobre él fue en los fascí­culos de historia de la magia de Tamariz. Luego en la final de los Torneos Juveniles bonaerenses del 97, Ricardo Martí­n, otra influencia mí­a sin dudas, un mago exquisito marplatense, me dice que él tení­a el video del acto de Cardini. “¿¡Qué!?”. Me prometió que al dí­a siguiente se juntarí­a conmigo y me lo mostrarí­a. No te imaginás lo que era para mí­ que en el hotel preguntaran por mí­, que fueran magos de verdad y me llevaran a tomar algo y hablar. Esa noche me dio el video y en ese mismo video estaban: Cardini, Fred Kaps, Channing Pollock y Tahuromagia de Tamariz y Carroll. Listo. Podí­a morirme en paz.  Lo ví­ hasta el cansancio, puedo recitar de memoria movimientos y pasajes enteros de los actos.

Cardini era lo que habí­a soñado que era. La descripción de Tamariz le hací­a justicia. Por Dios. “El hombre al que le sucedí­an las cosas”. Sin palabras. No se puede expresar la conmoción y el estí­mulo que supuso ese acto.
Todas éstas y algunas que me olvido, fueron las influencias de mi primera y segunda etapa: Pehuajó-Torneos Juveniles Bonaerenses- Centro Mágico Platense.

Después con el tiempo, con el desarrollo de la magia de salón en mí­ y, sobretodo la inclinación por la historia de la magia y la teorí­a, aparecerán otros nombres: Ricky Jay, Max Malini, Nelson Downs, Paul Rosini, Charles Bertram, Jim Steinmeyer, Bob Neale y más contemporáneo Gabi, Gea, y un sinnúmero más de nombres imprescindibles y de otros amigos notables como Pablo Zanatta, Juan Esteban Varela, Ricardo Rodriguez, Ricardo Harada, etc, etc, etc
Pero como verás en esa nómina estoy mencionando personas que son influencias indirectas y otras que son inmediatas, directas. Aparecen también esos amigos y otros ‘pares’ en los que la charla directa, más constante, etc contribuyen de manera fundamental a mi desarrollo.

2.   ¿Qué te pareció haber estado actuando en el Castillo Mágico?

Un sueño cumplido. Cualquiera con un mí­nimo de sensibilidad se dará cuenta que estar allí­, es estar en un lugar sagrado. Que no me engañen. Vernon y Charlie Miller y el resto no se murieron. Por lo menos sus fantasmas siguen allí­. Cuando entré a la sala de Close Up donde trabajaba Pablo, percibí­ esa presión de estar siendo observado por los grandes. Increí­ble. Lo mismo me pasó cuando el primer dí­a llegué al Castillo y entramos por atrás al Palace of Mystery, la sala para las actuaciones de escena. Te juro que se me hizo un nudo en la garganta y me quedé sin respiración. Incontenible la emoción. Todos, absolutamente todos los grandes estuvieron allí­.

Por otra parte, fue muy significativo para mí­ el viaje porque –y siguiendo con esta obsesiva referencia a las etapas- era la muestra del perí­odo en que me encuentro. Con esas personas que siguen siendo mis maestros, mis guí­as, mis referentes principales pero, a su vez, son amigos. Mi familia mágica como dice Hacker. Era un viaje de egresados: Michel, Greco, Hacker, Pablo Zanatta, Salvador…Encima, después de Los Angeles, alquilamos un auto y fuimos a Las Vegas. Estuvimos con John Gaughn, con Norm Nielsen en su casa, con Dale Salwak, con Max Maven… Una de las mejores experiencias que viví­.


3.   Contanos un poco brevemente como llegaste a dar por finalizado el show “Milagros privados”.
Ya que me parece un espectáculo de magia y poesí­a de primer nivel, y ver las caras y gestos de las personas al ver esos maravillosos juegos.

La verdad, no creo en absoluto que haya dado por finalizado “Milagros Privados”. De hecho, no pensaba usar ese nombre hasta que no estuviera haciendo el show que tení­a en mi mente pero finalmente cedí­ porque si no iba a ser siempre algo ideal. Pero creo sinceramente que ni siquiera empecé a armarlo, al menos desde lo teatral. Es decir, actualmente sigue siendo básicamente lo que hago en mis shows privados: un gran porcentaje de cartomagia de salón y otro tanto de mentalismo. Falta todaví­a esa serie de cosas escénicas y teatrales y, sobre todo, esos otros efectos que harí­an que la propuesta esté terminada. Por ahora, es mi magia habitual con nombre de show.

Esto no quiere decir que no me guste o esté muy disconforme. Me gusta sentir, por ejemplo, que ambas partes (Cartomagia de Salón y Mentalismo) están unidas por cierta concepción estética y minimalista. Me encanta la idea de hacer el show con una baraja y todo lo que eso puede expresar y, luego, dejar  la baraja para que sólo quede el mago “sin” ningún tipo de accesorios para el mentalismo. De esta forma, los efectos mentales serí­an el súmmum del minimalismo, la presencia absoluta del mago, la fuerza absoluta de la comunicación.

Estoy pensando sin embargo que la segunda parte del show, deberí­a ser una mezcla de cosas. Es decir, la primera parte, Cartomagia de Salón y la segunda de magia general envuelta con esas inquietudes ‘poéticas’ y estéticas en las que ando obsesionado. Me gusta mucho sentir el desafí­o de encontrar la manera en que yo harí­a “Los Aros Chinos”, “The Himber Ring”, “Las Pizarras espiritistas”, “La Carta Clavada”, El pañuelo que cambia de color. Pero no porque me lo haya impuesto, si no porque encuentro en cada efecto algo que me identifica, un punto de vista, algo que quiero enfatizar.

De todos esos efectos tengo bocetada la presentación, el plot, aunque están a mitad de camino para ser presentados. Todaví­a estoy resolviendo algunos problemas, muchos de los cuáles no tienen que ver con el método sino con otras cuestiones relacionadas más a la coherencia interna de la propuesta.
Por ejemplo. La versión de las Pizarras en la que estoy trabajando me tiene un poco parado porque debo definir la actitud con la que tengo que presentarlo. Mi intención es expresar en un lenguaje mágico la belleza poética de la paradoja, algo habitual en la literatura. Por ejemplo:

Chu Fu Tze, negador de milagros, habí­a
muerto: lo velaba su discí­pulo preferido. Al amanecer,
el ataúd se elevó y quedó suspendido en el aire,
a dos metros del suelo. El discí­pulo se horrorizó:
“Oh, venerado maestro”, suplicó, “no destruyas mi fe
que son imposibles los milagros”.
el ataúd, entonces, descendió
lentamente y el discí­pulo recuperó la fe.
                                                                       
Basado en eso, pero especialmente en un relato de Dolina (donde unos duendes saltan de un sueño para escribir con carbonilla en la pared que los duendes no existen) pensé en las Pizarras. Por más que ya no se utilicen tanto como antes, todaví­a tienen ese encanto, esa belleza, ese rasgo espiritista de la época victoriana que me parece interesante usar. Entonces pensé en presentar el efecto y que el mensaje que aparezca en las pizarras sea “Los espí­ritus no existimos”. Para ello era necesario –según advertí­- apoyarme en una manifestación ‘espiritista’o sobrenatural mucho más fuerte que la aparición de un mensaje. Es decir, debí­a suceder algo muy fuerte para que el mensaje ejerciera esa sensación paradójica. Lo primero que vino a la mente es la Copa que se Rompe y es en lo que estoy trabajando. Pero el problema, como te decí­a, tiene que ver con la actitud: ¿cómo me presento?: como alguien que va a hacer una sesión, como alguien que va a contar lo que hací­an antes para comunicarse, como un escéptico?. Sé el resultado (se romperá una copa y unos espí­ritus negaran su existencia dejando un mensaje), pero no sé bien la actitud previa que debo tomar. En fin, estoy en esos rollos ahora. Dejaré descansar y sólo vendrá.

Pero bueno, el hecho de haber hablado tanto de lo que quiero hacer es una muestra de que no hay nada terminado. Me recuerda también, no sin vergí¼enza, a un comentario de Borges: “Como todo escritor, medí­a las virtudes de los otros por lo ejecutado por ellos y pedí­a que los otros lo midieran por lo que vislumbraba o planeaba”. Así­ que perdón.

4.   ¿Por qué te gusta tanto la rama de la magia “cartomagia de salon”? ¿Quién te inspiro a que sea asi?
Son muchas las razones por las que me atrae pero, lo mejor de todo, es que aún así­ permanece el misterio. Es decir, puedo enumerar un conjunto de cosas, presentes seguramente en otra rama de la magia, pero que no me seducen tanto como la Cartomagia de Salón. Es como el caso del amor o seducción frente a una mujer: podemos hacer una lista de virtudes como belleza, inteligencia, dulzura, etc, etc que muchas otras pueden tener pero, pum!, esa tiene todo eso en una mezcla misteriosa o las tiene con un componente indescifrable que hace que la hayamos elegido a ella y no a otra.

Pero saliendo del misticismo un poco, diré que siento que es de pie, moviéndome, enfatizando la presencia escénica que logro que en los naipes se active, se ponga de manifiesto su gran belleza estética y su poder simbólico. En realidad, siento que es así­ como puedo aspirar que algo de ello se vea. Es la razón por la que me atrae hasta la obsesión Robert Houdin, Charles Bertram, Paul Rosini y tantos otros. Hofzinser aún es alguien que estoy descubriendo, me gustarí­a llegar a entenderlo en profundidad, me gustarí­a asimilar, entender su magia con esa fuerza poética tan grande, ese barroquismo tan encantador para alguna vez realizar una de sus obras. Por supuesto que siempre me da vuelta en la cabeza “En Todas Partes y en Ninguna”, “Recuerde y Olvide”, “Coincidencia Numérica” ,pero aún no llego a ellos.

Con Robert Houdin, Charles Bertram, Rosini hice empatí­a inmediata. Hofzinser me seduce mucho, muchí­simo y posiblemente es el respeto tan grande que le tengo que hace que no pueda con él aún. Sí­, lo sé: “andá al psicólogo urgente”. Je. Pero igual, no lo planteo como un problema, lo planteo con la alegrí­a de saber que todaví­a hay mucho por estudiar.  
Estoy mencionando esos nombres porque representan, junto a otros, esa estética clásica, casi icónica de la magia que me gusta. Como dije por ahí­, me seduce y pretendo “la gentileza en los movimientos, la precisión técnica, la claridad expositiva, el cuidado de las palabras y de la charla, la exposición elegante, los gestos refinados, la delicadeza en el trato de las personas (con excepciones como la del gran Malini) y, claro la poética y contundencia de los efectos”. Admiro, busco y anhelo la sutileza, la inteligencia detrás de muchos de los efectos.

“La Carta General”, “La Carta al Sobre”, “Homing Card” de Carlyle (la carta al bolsillo, aunque por otras razones), “El viaje de las tres cartas” (dos y media en realidad, ya que al final hago viajar media), el efecto de las Damas de corazones de Malini con el método de Steinmeyer, “La Carta a través del Pañuelo” son los efectos que, por el momento, mejor representan mis gustos y esas cuestiones de las que hablaba más arriba.
Creo que la definición del eterno Tamariz es la que mejor explica todo esto. En dos lugares distintos (la introducción a “El Experto en la Mesa de Juego” y en su libro sobre la baraja biselada):
(…), la cartomagia antigua se basaba en el EMPALME, el SALTO, el enfi** y el fzje como técnicas, en las CARTAS TRUCADAS (Biseladas, Medias Caras, la infinita serie que describe Roterberg en su fascinante ‘New Era Card Tricks’) y en los accesorios especiales (la cajita de cambios, la cuchara de cambios, las mesas con trampas y servantes, los houlettes mecánicos, etc..).

Por otro lado, la cartomagia antigua se realizaba de pie, en teatro o salón, moviéndose y acercándose a los espectadores si fuese necesario (ver Robert Houdin, Charles Bertram…).

Finalmente un tercer aspecto de la Cartomagia antigua, es la brillantez y fuerza de los efectos, y la creatividad y poder de fascinación de la charla.
O sea. Reducida técnica. Trucajes. De pie. Efectos-impacto, versación-charla emocionante. Esa era la cartomagia francesa (donde se crearon y estudiaron los efectos y las técnicas).

En “El Libro de la Baraja biselada” dice: “…la cartomagia francesa, la clásica, la inventora del noventa por ciento de los efectos con cartas (los buenos efectos, los que perduran)”.
Cómo decí­a antes, estoy trabajando en otros efectos para que tampoco esto de trabajar en efectos de cartas de salón se vuelva una excusa, un estancamiento. Necesito probar con todo lo demás (que esto suponga que toda mi vida hice esto sólo. No: hice la Bolsa Cambio, las pelotitas de esponja, etc, etc. Simplemente digo que ahora, un poco más maduro, lo suficiente para elegir, estoy eligiendo los naipes). Por eso me seduce tanto algo como cambiar de color un pañuelo. Algo tan contrastante y hermoso aunque muchas veces vulgarizado.

5.   Me considero un fan tuyo, admirador y por suerte amigo, ¿cómo ves a la magia hoy desde ese punto de vista como Maestro?


Muchas gracias, pero sinceramente no me considero maestro. De verdad no puedo responder la pregunta porque no estoy ni siquiera cerca de ese lugar.  


continua...
« Last Edit: August 26, 2010, 03:51:51 PM by RobMan »


Las grandes obras, las sueñas los genios locos,
las ejecutan los luchadores natos;
las disfrutan los felices cuerdos.
Y la critican los inútiles crónicos.

Proverbio ruso