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PABLO ZANATTA
« on: November 03, 2009, 02:12:04 PM »
Entrevista hecha por Lasqui

Gracias.



¿Cómo empezaste con la magia y con quí¨ libros arrancaste?
Mis papás me llevaban al circo y fue cuando vi a Tihany que me empezó a gustar la magia; es el primer mago que recuerdo con su show de grandes ilusiones. Sobre todo me acuerdo la sorpresa  y fantasí­a que me causó el “teatro al revés”: el mago poní­a un telón de fondo con caras de gente pintadas y mostraba la ilusión al revés, por lo que pude ver como la chica pasaba de una caja a otra y luego de la caja salí­a un payaso.
También en esa época, en que tení­a aproximadamente 6 años, me gustó mucho un show de Hector Carrion, que hizo en un cumpleaños de mi primo.

En esos años mi papá me regaló dos libros que me encantaron: el primero que todaví­a conservo se llama “El gran libro de la magia” y el segundo, que me fascinó fue “Trucos mágicos”, de John Scarne, que no es nada elaborado, son jueguitos simples y sencillos con cosas cotidianas pero de hecho hoy en dí­a quisiera hacer un acto con los juegos de ese libro.

Con el tiempo fui comprando las cajas de magia de Fantasio y la de Magia Show; pensar que yo a esa edad ya me creí­a mago…


¿Quiénes fueron tus maestros y cuáles tus influencias como mago?
Un dí­a Pidal me recomendó a Kartis, con quien comencé a tomar clases. Fue cuando me di cuenta que todaví­a no sabí­a  nada.
Enrique, con quien continúo estudiando, me contagió el amor por los libros y creo que desde entonces no pasé ni un solo dí­a sin pensar en la magia, sin leer, sin tratar de hacer algún juego, es que la magia es algo que nos absorbe y nos consume mucho tiempo.

Los 90 con la “fiesta menemista” fue una época extraña en Buenos Aires. Gracias a “el uno a uno” (un dólar = un peso) acá la magia creció. Se podí­an conseguir muchos más artí­culos en las casas de magia, empezamos a ver más videos, se empezaron a traer magos de afuera y yo que ya trabajaba con mi padre, me gastaba todo el sueldo
en magia y equivocadamente pensé que la magia argentina no me podí­a dar lo que yo buscaba, ya que yo querí­a la magia q leí­a en las revistas y en los libros que llegaban de afuera.

Y entonces empecé a viajar, ¿e hice muy bien, no? Ahí­ conocí­ a Michael Skinner, que me cambió la vida; todos los años iba a verlo, él trabajaba en el Golden Nugget, un casino y hotel. Esa era la magia que a mi me gustaba ver y lamenté muchí­simo cuando murió.
Era un hombre que tení­a una enfermedad mental, por la cual tenia que estar constantemente medicado que hací­a que hiciera las cosas muy lento, pero justamente esa lentitud hací­a que eso fuera algo hipnótico de ver.
Yo creo que mucho de eso se me pegó.

Después de eso vino el Flasoma, que fue el primero que se hací­a en Colombia, donde conocí­ a Arturo Ascanio.
Yo ya habí­a conocido a Juan Tamariz, quien es para mi la mayor influencia, pero obviamente que Arturo también me partió la cabeza.
Fue ahí­ cuando entendí­ â€œla soltura despistante”, lo sentí­ en carne propia  porque justamente yo estaba estudiando sus juegos (con material que me habí­a pasado Martí­n Pacheco) y cuando Arturo los presentó en la Gala, a pesar de conocer el trabajo interno de cada juego no podí­a seguir  lo que hací­a.
Luego Varone me presentó a Ascanio y este aceptó que fuera a visitarlo cuando viajase a España, cosa que al tiempo pude cumplir teniendo el placer de que me mostrara sus juegos en su casa.
Lamentablemente falleció al poco tiempo.

En esa época  si bien ya habí­a una corriente española dentro de mí­, yo estaba mucho con los magos norteamericanos, pero empecé a mirar cada vez más para el lado de Europa. En algún momento cercano vino Juan Tamariz y en una reunión luego de hacerle un juego me dijo que le gustarí­a que yo fuera  al Escorial, pero esto ya es mucho más reciente.


A mi entender, lográs lo mismo que Juan Tamariz (atmósfera mágica, un estilo propio, un aplauso muy fuerte, euforia en la gente, risas y la curva mágica de la que í¨l habla) pero con un estilo opuesto: sin gritos, sin euforia, con otra forma de entonar y con otra estética. ¿Cómo lo conseguiste?
Esto que dijiste de que logro lo mismo que Juan es incorrecto; él cala mucho más profundo, no solamente en el aspecto artí­stico, ni del show, ni de los aplausos, la magia de Juan penetra y pasa a través de uno.
Ojalá algún dí­a pueda hacer algo similar pero más allá de esto, obviamente me halaga que pienses q tengo un estilo propio y reconozco que estoy haciendo cosas muy lindas, aunque yo siempre me siento un estudiante.
 
Nosotros como artistas queremos llegar a la “magia”, que es lo que el público siente y luego recuerda o se lleva, pero hacia esa magia podemos ir por diferentes caminos: Juan propone atacar primero la lógica, o sea que se podrí­a decir que la magia de Juan primero es impacto, lógica, fuerza mágica.
Yo creo que se puede atacar por otros lugares y de hecho muchos magos lo hacen; creo que nosotros, los magos argentinos, tendemos a atacar la magia desde la sensación mágica.
Juan propone atacar la lógica para después llegar a la sensación mágica, yo creo q que también es muy válido el camino contrario: empezar por la sensación mágica, para luego no olvidarse obviamente de la fuerza, de la estructura que deben de tener los juegos para que realmente rebatan toda lógica.

Un ejemplo puede ser cuando uno hace un acto musical, atacando primero la belleza. Más que decir “la baraja esta súper mezclada, cortada y revisa todo” se puede llegar quizás a lo mismo de una manera más sugerente, con una música interesante que no tiene por qué sonar, puede estar sólo en la cabeza del mago y tiene que poder transmitirla a los espectadores: gestualidad primero y mirada sincera hacia el público.


En una época en que predomina la magia de salón, donde muchas veces termina habiendo más humor que magia, ¿cómo lograste tener éxito con un estilo clásico, un lenguaje cuidado y un ambiente intimista con música jazz de fondo?
No tengo la menor idea, ja ja ja. Siempre  quise hacer ese tipo de magia  pero el tema de que guste tanto no lo puedo explicar; quizás ayude que al Bar Mágico vienen muchos que ya están interesados en la magia.
Al principio me preocupaba mucho que la gente se enganchara, pero ahora filosóficamente estoy viendo las cosas desde otro punto de vista. El que tiene q estar enganchado con lo que pasa soy yo como artista, que estoy presentando mi obra, y si la gente se engancha mucho mejor!
Con la confianza que me da que lo que hago está funcionando me dejo llevar por mis ideas y no pienso en lo que  quiere el público, ya que eso serí­a una visión publicitaria de ver la vida y a mi me parece que no va.
Como dice Juan, en la magia de cerca es mejor si no hay un personaje, ya que no somos actores.
Por otro lado también reconozco que si la gente no respondiera, yo empezarí­a a modificar cosas, porque todos necesitamos el aplauso del público. De hecho muchas veces algunos juegos los dejo porque siento que no gustan o no van conmigo.


¿Que sentí­s cuando estas frente al público?
Desde hace un tiempo que me siento muy cómodo frente al público pero al principio sentí­a miedo. Ahora estoy en una etapa que estoy tratando de no tener tan presente el hecho querer gustarles y no caerles mal, por lo que me permito ser yo mismo; antes sentí­a que dejaba escapar muchas oportunidades de hacer un chiste o situaciones mágicas que no aprovechaba por temor a disgustarles.
Yo tengo mucha suerte y la aprovecho, por eso no me quiero ir del Bar Mágico, donde es realmente un placer sentarse y empezar a hacer lo que a uno le apasiona sabiendo que el que está en frente tiene ganas de verlo, que no muchas veces nos pasa a los magos.


¿Aparte de la magia tenés algún hobbie u otra pasión que te ocupe tus tiempos libres?

La música y la literatura también me apasionan.
Escucho mucha música, sobre todo jazz, aunque dependiendo la época también me gusta mucho la música clásica.
En algún momento ante mi obsesión con la magia mi padre, profesores y hasta el mismo Rene Lavand me decí­an que lea otras cosas y que no me embote sólo con la magia y tení­an mucha razón.
Uno no puede ser un buen artista si no tiene una vida completa y si no puede gozar del arte en general, justamente nosotros que no podemos disfrutar e ilusionarnos con la magia como lo hace el público porque ya intuimos todo.
En este sentido, creo que lo mejor que me pasó fue formar una familia. Yo estoy seguro que si no fuera por mi mujer yo no seria el mago que soy hoy. Ella me acompañó para que formara parte del mundo, a tener una vida social y a no estar.


¿Cómo fue la experiencia del viaje a EEUU, al Castillo Mágico de Las Vegas junto con muchos compañeros y amigos magos argentinos?
Fue una experiencia maravillosa absolutamente en todos los sentidos, compartida con un montón de amigos: mi grupo personal son Michel, Greco, Roberto Mansilla y Hacke, y también estaban mis amigos Rey Ben, Jansenson y Pablo Kusnetzoff, (con este último compartimos un mismo maestro) y la verdad es que estuvimos muy cercanos todos.
Además conocimos a otro mago y a la vez una persona genial que es Diego, que es quien organizó el evento.
Con lo que respecta a mi magia en el Castillo Mágico como siempre soy muy crí­tico,  entonces siendo la primera vez siento que me quedó mucho por hacer. Estoy esperando volver pero ahora ya sabiendo cómo es la dinámica para tratar de explotar mi magia mucho más.


¿Por qué no estás dando conferencias  sabiendo que no hay muchos que hagan magia de cerca “formal” como la haces vos?
Porque en principio yo estoy en la magia para hacer lo que  me da placer y realmente no creo que sea necesario que yo me ponga a hacer notas de conferencia, porque todo lo que yo hago está en los libros.
Muchos me piden que dé clases o conferencias y a mi me parece que eso es una actitud facilista y no estoy de acuerdo con eso, serí­a “esto que veo lo quiero y lo quiero ahora”.
Yo siempre digo: pongámonos a hablar de magia y te digo de dónde saco todos mis juegos y dónde buscarlos, pero vos tenés que hacer el trabajo.
No estoy de acuerdo con esta visión moderna de mostrar un juego con su posterior explicación, que hace que te sientas mal si en una conferencia no te explican un juego. Justamente la magia no es eso, es juego y no hay explicación,
Yo trato inconcientemente quizás de hacer lo que hacia Cartis con nosotros, él hací­a en las clases juego explicación y hablábamos de un montón de cosas, habí­a todo un mundo detrás de esas explicaciones y después al final hací­a un juego y no lo explicaba, y la explicación vení­a quizás a la semana siguiente o quizás no. Eso creo que fue para nosotros una gran formación mágica, lo que nos moví­a, lo que nos gustaba era el juego que no explicaba al final.
Por eso yo ahora no creo que sea mi momento de explicar algo o de aportar algo, yo todaví­a me siento muy joven en la magia, y en este momento estoy enfocado en actuar, más adelante quizás sí­; espero vivir muchos años y dentro de mucho tiempo poder devolverle a la magia todo lo que me dio.


¿Qué preferí­s el libro o el video y qué opinás sobre Internet y el exceso de información disponible?
Prefiero el libro antes q el video, aunque admito que el video también es buení­simo porque sin í¨l no hubiera aprendido muchas cosas.
En cuanto a Internet pienso que es muy bueno que todo el mundo tenga acceso a la mayorí­a de la información, pero paradójicamente el fácil acceso a ese cúmulo de información hace que también haya más secreto y que al final el público mágico siempre esté viendo lo que está por afuera, cuando hay mucho encerrado por adentro que no puede ver, por lo tanto, los secretos se mantienen un poquito mejor hoy en dí­a.


Por último una curiosidad, ¿salí­s a todos lados con una baraja?

Claro que sí­, aunque trato de no hacer magia en cualquier lugar.
Antes manejaba con una baraja en la mano, así­ de loco estaba, muchas veces estuvimos a punto de chocar todos los amigos magos cuando salí­amos de lo de Cartis, eran momentos de mucha risa y efervescencia mágica.. Recuerdo también de viajar en colectivo con una carta o una moneda empalmada en cada mano y tratar que la gente no se diera cuenta.
En algún momento me di cuenta de que mi magia se banalizaba un poquito por hacerlo en cualquier momento y en cualquier lugar. Me puse a pensar que los juegos tienen que ser los correctos para el momento indicado y de que no habí­a necesidad de andar mostrando juegos constantemente.
Ahora salgo con una baraja porque si  estoy en el cine por ejemplo y se apaga la luz yo puedo sacar la baraja y mantener las manos ocupadas, u otras veces en vez de fumar tener una baraja en la mano es mucho mejor.


Las grandes obras, las sueñas los genios locos,
las ejecutan los luchadores natos;
las disfrutan los felices cuerdos.
Y la critican los inútiles crónicos.

Proverbio ruso